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el trabajo dignifica a la persona

El trabajo dignifica a la persona

En el Preámbulo de La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 se habla de la «dignidad intrínseca () de todos los miembros de la familia humana», y luego afirma en su artículo 1º que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos».

El trabajo dignifica a la persona

La dignidad humana es un término tan amplio como fundamental. Dice el dicho que «El trabajo dignifica a la persona». En esta dignidad intrínseca de la que se habla en la Declaración de Derechos Humanos influyen un abanico de condicionantes que pueden aumentar su dimensión o por el contrario reducirla.

Libertad y autonomía

El trabajo es uno de los condicionantes clave que permite al ser humano aumentar su propia percepción de dignidad. Tener la posibilidad de tener un trabajo justo y remunerado fortalece la libertad y autonomía del ser humano. Además, el trabajo dentro de un grupo humano potencia también la sensación de pertenencia a un grupo humano y a una causa común por la que merece la pena luchar.

Dependencia económica

Habitualmente, las personas que se encuentran en una situación de desocupación sufren una dependencia económica de terceros o de instituciones públicas, de las que dependen para adquirir unos ingresos mínimos para sufragar sus gastos más elementales. Obviamente una persona puede sentirse digna sin un trabajo, pero estaremos de acuerdo en que el trabajo es un componente que pone los medios para favorecer la plena dignidad humana. 

Sensación de autorrealización

Otro componente que refuerza el componente de dignidad de la persona respecto al trabajo es la sensación de autorrealización. Gracias al trabajo, la persona aumenta su percepción de utilidad para la sociedad y en concreto para la empresa o institución para la que trabaja. La sensación del trabajo bien hecho tiene componentes psicológicos clave para el bienestar y la dignidad de la persona.

Efecto terapéutico

Llegados a este punto, es relevante tener en cuenta que la capacidad de dignficar a la persona a través del trabajo se acentúa en colectivos con capacidades especiales. Para estos colectivos, el trabajo tiene un efecto terapéutico. Una persona con capacidades especiales puede lograr a través del trabajo una mejora global en sus capacidades humanas y en la propia autopercepción que tiene de sí misma. Formar parte de un equipo, seguir una rutina de trabajo, observar y ser parte activa de los frutos del mismo y lograr una continuidad a lo largo del tiempo son aspectos que tienen un efecto terapéutico en las personas con capacidades especiales. 

¿Aspiramos a una sociedad más justa, solidaria e igualitaria?

En ese caso la inserción de personas con capacidades especiales debe ser un objetivo prioritario en la sociedad. Solo así podremos potenciar la dignidad de estos colectivos, solo así podremos afirmar con rotundidad que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. 

En Emiser somos muy conscientes del papel que juega el trabajo en la dignidad de las personas con especiales capacidades y trabajamos para lograr una tasa de empleo acorde con el resto de la sociedad para los colectivos con especiales capacidades. No olvidemos que la tasa de ocupación de éstos es del 25%, muy lejos de las tasas de ocupación de la población general. ¿Nos ayudas a conseguirlo?

 

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