30 Jul Inclusión laboral de personas con discapacidad en la Responsabilidad Social Corporativa
El mundo empresarial es cada día más exigente. El valor de una marca empresarial tiene mucho que ver con la percepción que tiene el público y, por eso, la imagen que una empresa transmite a la sociedad se ha convertido en un factor clave para conseguir éxito. La implementación de acciones de Responsabilidad Social Corporativa es vital para demostrar compromiso con la sociedad y el planeta, a la vez que se desarrolla la actividad empresarial. Pero, ¿qué es la RSC de las empresas?
La RSC consiste en acciones que la empresa realiza de manera desinteresada para contribuir a la mejora de la sociedad. Actualmente, uno de los temas más preocupantes a nivel social es la inclusión laboral de las personas con discapacidad, que se enfrentan a múltiples obstáculos a la hora de conseguir trabajo. Según el INE, en 2023 solo un 35,5% de las personas con discapacidad estaban activas laboralmente en España. Es uno de los colectivos más vulnerables y con mayor riesgo de exclusión social y laboral, por lo que conseguir la igualdad de oportunidades es un objetivo primordial que requiere de mucho trabajo, compromiso y voluntad.
Para constatar qué empresas están comprometidas con la inclusión laboral de las personas con discapacidad, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), la ONCE y la Federación Empresarial Española de Asociaciones de Centros Especiales de Empleo (FEACEM) pusieron en marcha una iniciativa, en 2011, por la cual se entregaba a las empresas el Sello Bequal. Esta certificación garantiza que la empresa que la recibe desarrolla buenas prácticas de Responsabilidad Social Corporativa y Discapacidad (RSC-D) y es socialmente responsable con la discapacidad. Para recibirla, la empresa tiene que demostrar un compromiso en al menos tres áreas esenciales:
1. Estrategia y liderazgo: es necesario el compromiso de la dirección hacia las personas con discapacidad
2. Gestión de recursos humanos: no solo cumplir la normativa, sino también aplicar políticas de no discriminación e igualdad de oportunidades
3. Contemplar la accesibilidad universal tanto a las instalaciones, como la comunicación interna, con los proveedores y en la prevención de riesgos laborales
Además, una de las mayores dificultades a las que se enfrentan las personas con discapacidad es el desconocimiento de la población de su condición. Para poder hablar de inclusión social, primero hay que conocer en profundidad las necesidades del colectivo. Las discapacidades se diferencian en distintos grupos:
● Discapacidad intelectual: personas que presentan un ritmo de aprendizaje diferente al de la mayoría de la población y que pueden tener dificultades cognitivas, para la comunicación, etc.
● Discapacidad psicosocial: deficiencias de la psique influidas por el entorno social y agravadas por circunstancias sociales o falta de diagnóstico a tiempo (trastorno bipolar, trastorno de estrés postraumático, etc.)
● Discapacidad motora: personas con algún tipo de disfunción en el aparato locomotor o ausencia de miembros.
● Discapacidad sensorial visual: personas con carencia de la visión.
● Discapacidad sensorial auditiva: personas con problemas o pérdida de audición.
● Discapacidad visceral: personas con daños o limitaciones en la función de uno o más órganos internos.
Para hacer frente a los problemas a los que se enfrentan las personas con discapacidad en el ámbito laboral, es necesario que la empresa sea socialmente responsable y tenga conocimiento de causa, además de estar libre de sesgos y prejuicios. En Emiser sabemos que tener una discapacidad no implica que una persona sea incapaz de realizar trabajos productivos y remunerados y trabajamos cada día para acabar con los estereotipos que mantienen la exclusión social y laboral como dos de los problemas más importantes de nuestra sociedad.