El método Fuentes: cuando el liderazgo navega a contracorriente

Por LLuís Jordana.   

He aprovechado unos días de descanso para ver un documental que mi hija me había recomendado; El Método Fuentes de 3cat, dentro del marco de documentales de Sense Ficció, que emite TV3. El documental, protagonizado por Andrea Fuentes, entrenadora del equipo español de natación artística, analiza el día a día del equipo y cómo ella lo gestiona. Lo empecé a ver con curiosidad para averiguar por qué me lo había recomendado mi hija, y lo terminé con auténtica admiración, y desde entonces no he podido dejar de pensar en ello.

Lo que allí se muestra no es solo el retrato de una entrenadora de élite. Es, sobre todo, una clase magistral de liderazgo del siglo XXI. Un tipo de liderazgo inspirador, del que solo puedo sacar lecciones, para intentar realizar mi trabajo mejor con objeto de llevar a Emiser a ser una organización más humana, sostenible e innovadora.
Andrea Fuentes, para quienes no la conozcan, tiene 4 medallas olímpicas, y un sinfín de medallas en campeonatos del mundo y europeos, todas estas dentro del agua, pero desde hace años, también ha logrado medallas fuera de la piscina, como entrenadora. Y es aquí donde el documental profundiza en cómo Andrea transforma la manera de trabajar de un equipo que ya era ganador, llevándolo un paso más lejos.

En este artículo, pretendo poner por escrito algunos aprendizajes que de buen seguro me servirán para mejorar, y si de paso a alguien le pica la curiosidad de ver el documental o extrae algo útil, ¡pues mejor!
Resumiré el liderazgo de Andrea en 4 pilares, pero es un resumen muy resumen, ya que, después del segundo visionado ya tenía más de 30 anotaciones de aspectos para aplicar en mi día a día; la humildad, poner a la persona en el centro, el sistema de trabajo, y la innovación constante. Cuatro principios que, bien combinados, construyen un liderazgo profundamente inspirador y sostenible en el tiempo.

1. La humildad como principio rector
En un mundo de egos inflados, titulares grandilocuentes y coaches de autoayuda que prometen éxito en 5 pasos, Andrea Fuentes escoge el camino opuesto: la humildad. No como una pose, sino como una práctica constante. En una hora de documental sobre “su método” ella NO menciona ni una sola vez la palabra liderazgo; ¡no le hace falta!

La vemos preguntar, escuchar, dudar. Reconocer que no lo sabe todo. Consultar con expertos. Delegar. Pedir ayuda. Aceptar que hay días malos y que incluso las mejores decisiones pueden fallar. Pero también tiene la fuerza de asumir la responsabilidad última. Liderar desde la vulnerabilidad —no como debilidad, sino como coraje—.
La humildad de Andrea no la hace menos líder. La hace más creíble, más confiable, más cercana. Y, sobre todo, más capaz de crecer. Porque quien cree que ya lo sabe todo no aprende nada. Un ejemplo claro es que parte de los movimientos y acrobacias de uno de sus números, son sugerencias de las mismas integrantes del equipo. Es imposible implicar más a tu equipo, si es el mismo equipo el que ha hecho las propuestas.

Qué mejor manera que entrar en una reunión pensando; “tengo buenas ideas, pero seguro que las de mi equipo serán tan buenas o mejores que las mías”. Escuchar, y buscar la mejor solución/idea/sugerencia/propuesta, es ¡liderar!

2. Poner a la persona en el centro
El segundo pilar que destaca en El Método Fuentes es su capacidad de poner a las personas —no solo a las deportistas, al equipo técnico, colaboradores, al entorno— en el centro de todo. Andrea no entrena cuerpos, entrena personas. Y lo hace sabiendo que detrás de cada gesto técnico hay una historia personal, unas emociones, unos miedos y unas motivaciones únicas.

Andrea lo tiene claro: si no cuidas a la persona, no puedes aspirar al alto rendimiento. Sin bienestar emocional no hay excelencia sostenida. Y eso aplica tanto en el deporte como en el mundo laboral.

Andrea se preocupa por el bienestar integral de cada persona del equipo; no solo en su faceta de deportista profesional, sino en todos los ámbitos, y siendo comprensiva en que hay momentos buenos, pero también los hay malos y crisis; en un momento del documental una de las deportistas sufre una crisis de ansiedad en un entreno; ella responde con serenidad y empatía, sin dramatismos ni reproches, abrazando, e intentando hacer ver lo conseguido, no lo que falta por conseguir. Empatiza sin perder el foco, y eso me lleva al tercer pilar: foco y sistema de trabajo.

3. Sistema de trabajo: foco y rigor con propósito
En el documental se muestra una y otra vez cómo Andrea estructura su trabajo con rigor; entrenamientos medidos, sesiones grabadas, análisis técnico detallado, feedback constante. Todo está pensado, ensayado, afinado. Nada queda al azar.
Andrea busca en qué es mejor cada integrante de su staff, y “delega” la preparación de esa parte a cada integrante de su equipo, sin complejos, sin miedo a perder el control, confiando que cada uno aportará lo mejor, en pro del equipo. ¡Liberar talento!

Pero tan importante es para ella este foco y rigor como que las deportistas tengan tardes libres para liberar tensiones, desconectar o poder realizar otras actividades que les llenen. Con ello busca la estabilidad emocional de las deportistas, sin tensar en exceso la cuerda, sin presionar, para lograr el rendimiento sostenible en el tiempo.

En Emiser, a finales del 2024 nos planteamos qué retos nos marcábamos para el 2025; concluimos que queríamos que este 2025 fuera el año de la consolidación y procedimentalización de la compañía, que había tenido grandes crecimientos los años anteriores, pero ahora era momento de organizarnos mejor, y no solo tirar de buena voluntad del equipo, sino de rigor organizativo; el documental me ayuda a reenfocarme: no confundir sistema con burocracia, no confundir agilidad con improvisación, no confundir costumbre con falta de reflexión… La excelencia no nace del caos, sino del foco y la constancia.

4. Innovar como manera de estar en el mundo
El cuarto pilar del liderazgo de Andrea Fuentes es la innovación. Pero no la innovación entendida como grandes disrupciones tecnológicas, sino como una actitud vital: cuestionarlo todo, mejorar cada día, probar caminos nuevos, aprender de lo inesperado.

Es probable que quien vea el documental piense que cuando hablo de innovación me refiero a pensar nuevas y geniales acrobacias, sistemas tecnológicos de grabación de entrenos bajo el agua, incorporar herramientas de otros deportes, y sí todo esto es innovación porque constantemente están pensando en cómo mejorar cada pieza.
Pero para mí, la verdadera innovación es, por ejemplo, la inclusión del rol masculino en el equipo; es, simplemente, romper un paradigma, es ir un paso por delante, es ver más allá, llegar primero a un sitio, ser pionero… y ¿por qué lo hace? Porque Andrea tiene flexibilidad mental y está abierta a probar si cree que será bueno para el equipo y la acerca a su objetivo, sin miedo, sin corsés, sin plantearse que dirán.
Otro gran cambio de paradigma: preocuparse por la salud mental de su equipo, sometido a fuertes presiones, no solo relacionadas con la competición propiamente dicha, sino con los cánones de belleza, estereotipos, etc.

Esta mentalidad experimental contrasta con la tentación que muchas veces tenemos en nuestras organizaciones de repetir lo que ya dio resultado. De copiar modelos de éxito ajenos. De quedarnos en nuestra zona de confort, esperando que el entorno no cambie demasiado, y repitiendo lo mismo año tras año.

Pero el entorno siempre cambia. Y quien no innova, se queda atrás. Andrea lo sabe. Por eso su método es, en el fondo, una plataforma viva. No hay dogmas. Hay una brújula clara, pero los caminos se redibujan cada día.

¿Qué pasaría si liderara como Andrea?
Después de ver El Método Fuentes, te entran ganas de hacer las cosas mejor, y te planteas ¿estoy liderando como Andrea?
¿Soy lo bastante humilde para escuchar, para aprender, para rectificar?
¿Pongo a todo mi equipo y entorno en el centro, o solo cuando me conviene?
¿Vamos por el buen camino en cuanto a sistemática de trabajo, logrando liberar el talento o lo encorseto?
¿Vivo la innovación como parte central de mi trabajo o como una excepción?

Creo que todos —directivos, jefes de equipo, educadores, entrenadores, padres y madres— podemos aprender algo profundo del liderazgo de Andrea Fuentes. No porque sea perfecto, sino porque es real. Porque no se basa en la autoridad impuesta, sino en la confianza construida. Y porque, al final, demuestra que se puede ganar sin dejar de ser buena persona que, traducido al mundo empresarial, se puede liderar con humanidad. Y que, a veces, eso es lo que realmente marca la diferencia.

Gracias, Andrea, por recordárnoslo.